
Cuando una empresa decide dar un paso adelante en su sistema de envasado, rara vez busca únicamente cambiar un material por otro; lo que realmente persigue es encontrar una solución que le permita proteger mejor el producto, trabajar con mayor estabilidad en la línea y mejorar el rendimiento global del proceso, algo que se percibe tanto en el día a día de producción como en el resultado final que llega al punto de venta.
Dos soluciones, dos enfoques: cerrar un envase o crearlo desde cero
La diferencia más importante entre ambos conceptos se entiende rápidamente si pensamos en el flujo de producción. El film termosellable está pensado para sellar una bandeja preformada, es decir, para trabajar sobre un envase ya existente y aportar un cierre seguro y homogéneo que proteja el contenido. El film termoformado, en cambio, responde a una lógica más integrada, ya que permite crear el envase directamente en la línea, formando la cavidad a medida del producto y cerrándola después con un film tapa. Este enfoque convierte el proceso de envasado en un sistema más compacto, más controlado y, en muchos casos, más eficiente a largo plazo.




Producción y rentabilidad: donde se decide la verdadera ventaja
En la práctica, el film termosellable suele elegirse cuando se busca agilidad y flexibilidad, ya que permite trabajar con bandejas estándar, cambiar referencias con rapidez y mantener un proceso estable sin incrementar la complejidad operativa. Es una solución especialmente eficaz cuando se manejan formatos diversos, cuando la producción exige adaptarse con frecuencia o cuando se quiere optimizar el rendimiento sin realizar grandes inversiones en cambios de sistema.
El film termoformado, por su parte, encaja de forma natural en escenarios donde lo prioritario es optimizar el coste por unidad y aprovechar al máximo cada ciclo de producción. Al formar el envase con la forma y el volumen exactos del producto, se reducen espacios innecesarios, se ajusta el consumo de material y se consigue una continuidad operativa muy eficiente, especialmente en líneas de volumen medio y alto con formatos estables y un enfoque claramente industrial.
Si buscas flexibilidad y bandejas preformadas, el film termosellable es una opción eficiente y fiable. Si tu prioridad es optimizar el envase, reducir material y mejorar la productividad, el film termoformado se presenta como la alternativa más estratégica. En Soretrac te ayudamos a elegir la opción más rentable según tu producto, tu volumen de producción y las necesidades reales de tu línea de envasado.
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